LAS IDEAS ECONÓMICAS DE STALIN Y BALODIS

Por Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Hace poco fue publicado en Rusia un libro muy interesante llamado El cristal del crecimiento. Los autores del libro, empezando por su coordinador, Alexander Galushka, han recopilado una gran cantidad de material acerca de la economía soviética. El libro busca dar respuesta a la siguiente pregunta: las tasas de crecimiento de la URSS bajo Stalin, en el período de 1929 a 1953, no tenían precedentes y representan un fenómeno muy raro, ya que se produjo un rápido aumento en indicadores como la producción, la demografía, el abastecimiento de la población, el crecimiento industrial, la innovación y la modernización. Ni siquiera los horrores que trajeron consigo la Gran Guerra Patria fueron capaces de detener el rápido crecimiento de la economía rusa bajo el mandato de Stalin.

Los autores del libro están muy lejos de ser nostálgicos. Sin embargo, se preguntan por la causa de semejantes fenómenos económicos. Uno también se podría preguntar el por qué decidieron estudiar tal modelo, sin hablar de por qué antes ni después de Stalin se consiguieron semejantes transformaciones. No conocemos ni en la historia de Rusia ni de la URSS algo semejante.

Los autores rechazan tajantemente la idea de que el milagro soviético se debió al marxismo: el marxismo también se impuso en otras sociedades donde nunca consiguió lograr resultados similares. Después de Stalin la economía no fue menos socialista y dogmática, sino que, por el contrario, por alguna razón desconocida, comenzó a estancarse cada vez más.

El libro de Alexander Galushka es una especie de historia de detectives que gira alrededor de la economía. Posee una cantidad absolutamente gigantesca de datos; además, establece que la NEP no desapareció bajo el mandato de Stalin, además de demostrar que la producción artesanal proporcionó toda clase de productos manufacturados… y otras cosas más. Sin embargo, la respuesta a la pregunta es la siguiente: Stalin no siguió las ideas de Marx y Engels, sino las del olvidado economista ruso-alemán Kārlis Balodis. Balodis fue conocido por crear una formula única que defendía una combinación entre la planificación estatal y la iniciativa privada a un nivel medio de la producción. Todos los países que han conseguido hacer que sus economías despeguen, sean capitalistas o socialistas, han seguido este modelo. Balodis también fue quien promovió la idea de electrificar Rusia, junto con otras muchas iniciativas que los bolcheviques pusieron en práctica para poder desarrollar la economía. Balodis no era un socialista, sino un nacionalista pragmático que deseaba crear una economía robusta. Todos los que hicieron uso de sus teorías lograron alcanzar grandes milagros económicos y sociales.

Uno de los métodos usados para lograr semejantes milagro fue crear dos circuitos de emisión: además de la moneda nacional que circula directamente dentro de la sociedad en la forma de efectivo, se crearon cuentas especiales cuyos fondos eran gastados únicamente en proyectos específicos como grandes construcciones, infraestructura, alta tecnología (incluyendo desarrollos militares), instalaciones de vanguardia, carreteras y circuitos de comunicación, es decir, inversiones a futuro. Fue así como se solucionaron los problemas de las inversiones a largo plazo, las cuales son bastante riesgosas y producen una fuerte inflación – la mayor parte del dinero de tales proyectos no hacia parte del mercado de consumo interno – a excepción de los salarios de quienes trabajaban en estos sectores estratégicos.

El éxito económico de la URSS bajo Stalin estaba en estas prácticas y no en el trabajo de los presos que, como demuestran los autores, es poco rentable, y mucho menos en el aparato represivo. El totalitarismo es irrelevante, incluso se puede prescindir de él con tal de aplicar las ideas Balodis.

Estos hechos no fueron redescubiertos sino hasta el 2021 debido a que la demagogia ideológica de la época soviética ocultaba la realidad. Khrushchev y Brezhnev abandonaron el modelo de Balodis después de la muerte de Stalin, y desde entonces todo fue cuesta abajo, hasta que se produjo el colapso económico durante el fracaso del modelo liberal de la década de 1990.

Por eso este libro, El cristal del crecimiento, resulta tan valioso. Los autores afirman de forma razonable y tranquila que es posible repetir tal milagro… No es necesario recurrir a la represión o al totalitarismo, ya que estos fenómenos nada tienen que ver con el éxito económico. Fueron las ideas Kārlis Balodis, basadas en una combinación entre la planificación estratégica y el apoyo a la pequeña y mediana iniciativa privada, junto con la creación de dos circuitos de inversión, lo que produjo tal milagro; ideas que por cierto rompen con los dogmas económicos del marxismo y, más aún, del liberalismo. El éxito solamente puede conseguirse a partir de las ideas de Balodis, la cuales promueven una alianza entre el Estado y el pueblo con tal de construir una sociedad verdaderamente soberana donde exista una economía autónoma y se cumplan los designios de la justicia social. Esto es precisamente lo debemos y podemos repetir, o al menos intentar reconstruir.

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