La co-inmunidad como principio de la pandemia

Alexander Buvdonov

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Resulta curioso que ciertos filósofos anticipen ciertas cosas antes de que sucedan. Un ejemplo de esto es el filósofo alemán Peter Sloterdijk quien ya en el 2009 planteaba el concepto de “co-inmunidad” global en un ensayo titulado “Es necesario vivir de otra manera: el problema de la antropotecnia” (1). El ensayo parte de la premisa de que la salud y la seguridad individual son cada vez más importantes para el mundo occidental, por lo tanto, la “inmunidad” debe convertirse en el elemento unificador por excelencia de la Posmodernidad, del mismo modo en que la religión fue el elemento unificador de la Premodernidad o los conceptos filosóficos y metafísicos lo fueron para la Modernidad.

Sloterdijk sostiene que el comunismo “siempre fue un conjunto de ideas variopintas, algunas de las cuales eran correctas, mientras que muchas otras eran incorrectas”. No obstante, comprendía claramente “que los intereses comunes más importantes, que son los que definen por excelencia la vida humana, solo pueden ser realizados por medio de una ascesis y cooperación universal”. Es por eso que hace un llamado a crear una “macroestructura de inmunización mundial” a la que llama “co-inmunidad”:

“La crisis mundial actual está preparando estos cambios y será necesario que asumamos con determinación semejantes retos, porque de lo contrario nos enfrentamos a la autodestrucción económica y ecológica”.

“Esto implica la construcción de un sistema inmunológico global que nos permita sobrevivir y semejante sistema debe abarcar tanto la Tierra como a todo la humanidad y nuestro entorno tecnológico. Ello implica una gestión medioambiental a nivel planetario que he denominado como co-inmunidad”.

“Este proyecto será conseguido por medio de un voluntarismo basado en el asesoramiento o, si se quiere, un voluntarismo controlado”.

“La pandemia del coronavirus es un estado de excepción que nos hace conscientes de que hemos entrado en la época de la co-inmunidad, por lo que no válela pena hablar de que la inmunidad biológica es patrimonio exclusivo de unos pocos. El coronavirus ignora las fronteras nacionales, los límites y los muros que hemos construido”.

Con tal de instaurar un régimen basado en la co-inmunidad, es necesario “liberar la política del pánico electoral”, eliminando con ello la división entre amigo y enemigo, al igual que la diferenciación entre hombre, naturaleza y máquina. Sloterdijk basa el concepto de co-inmunidad en las ideas de Heidegger, pero interpretándolo de un modo bastante extraño. Por ejemplo, cuando Heidegger dijo en una entrevista al diario Der Spiegel que “todo lo esencial y significativo en nuestro mundo surge de que el hombre tiene un hogar y se encuentra arraigado en una tradición”, Sloterdijk interpreta que ahora “todo el Planeta” es el hogar del ser humano (2), por lo que “las contradicciones entre sedentarios y ‘nómadas’ (supuestamente) desaparecen y el ‘hogar’ de los seres humanos ya no es una ‘nación’ o en un paisaje particular, su ‘tierra’, sino una serie de ‘islas conectadas’, algunas de las cuales viven en relativa paz en medio de un mundo de flujos y movimientos donde habitamos. Las habitaciones que nos proveen las metrópolis modernas pueden ser vistas como un ejemplo de todo esto”.

Además, Sloterdijk, siguiendo a Heidegger, interpreta que la tecnología es el destino de la humanidad, ya que hemos pasado de la domesticación de la naturaleza a la domesticación de nosotros mismos, es decir, a la “antropotecnia”, que implica el rehacernos y perfeccionarnos constantemente. En parte, se trata de un proceso cultural, pero también se crean las condiciones necesarias “para transformarnos conscientemente mediante cambios en nuestro cerebro, modificaciones químicas e incluso experimentos genéticos”.

Vivimos en un mundo globalizado donde los seres humanos habitamos una sociedad regida por una especie de “aislamiento interconectado” que poco a poco nos lleva a la “antropotecnia” y la “co-inmunidad”, siendo esta última teorizada antes del estallido de la pandemia. Esta última solo nos hace conscientes de la situación en que vivimos, haciéndonos pasar del reino de la teoría a la práctica. Después de todo, se trata de un movimiento inercial a lo largo del cual se fija una trayectoria fija que no es otra cosa que la tecnología como destino, algo que se encuentra enmarcado en la lógica misma de la Modernidad.

Notas:

1. https://www.faz.net/aktuell/feuilleton/im-gespraech-peter-sloterdijk-uns-hilft-kein-gott-1926832-p3.h

2. https://www.noemamag.com/co-immunism-an-ethos-for-our-age-of-climate-change/

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